El
Colegio de La Asunción de Gijón, a pesar de sus ya 100 años de edad, no se queda anclado en el peso de su tradición y prestigio y procura día a día adaptarse a unos tiempos en los que en nuestra región la oferta educativa es bastante amplia. Buena prueba de esta modernización, sin olvidar de dónde venimos y quiénes somos, es que en el mes de agosto nos han concedido el Certificado de Calidad ISO 9001 basado en la norma UNE-EN ISO 9001:2000.
El
incorporar este sistema de gestión de la calidad supone implementar un modo de funcionamiento de todos los que componen la comunidad educativa basado en la optimización de recursos regidos por unas pautas comunes, lo que provoca una unificación de criterios a la hora de actuar que tienen como finalidad conseguir una educación de calidad reconocida, pero siempre basada en los principios de nuestra fundadora. En esos principios de Santa María Eugenia se aprecia una modernidad entendida como adaptación a un momento histórico en el que ella vio unas necesidades que había que cubrir. Nosotros no podemos quedarnos atrás y, como ella, somos conscientes de que el tiempo pasa, la sociedad avanza y los colegios son un eslabón importantísimo para un desarrollo social del que queremos seguir siendo parte activa y reconocida.
Este
proceso no será algo estático, sino que día a día, curso a curso, se irán evaluando y observando los puntos fuertes y los aspectos en los que, tanto padres como alumnos, profesores y personal no docente, vemos necesidades de mejora, ya que no podemos carecer de autocrítica y caer en el error de creer que todo lo que hacemos es excelente. Debemos potenciar lo bueno, que es mucho, y mejorar lo mejorable. Y es que el hecho de llevar 100 años dedicados a la educación en Gijón nos crea una responsabilidad añadida: un sentido del deber y fidelidad a todos los trabajadores que nos han antecedido que a la vez nos anima a superarnos curso a curso.
Aunque
pueda parecer que todo este funcionamiento es rígido, frío, mecánico e incluso deshumanizado, no podemos olvidar que tratamos con personas, con niños y adolescentes y que el trato con ellos y con sus padres es uno de nuestros puntos fuertes. Se trata, pues, de que la calidad humana que viene caracterizando a nuestros colegios desde hace años y que aparecía como un mero valor añadido a hechos concretos como las calificaciones o los brillantes porvenires profesionales de nuestros alumnos, quede reflejada de manera concreta, palpable, medible y ponderable. En definitiva, apenas se deberían apreciar cambios en la forma de trabajar, y mucho menos en el fondo y en los objetivos, que no son otros que la transmisión de unos valores que a día de hoy siguen siendo tan válidos como aquel día de 1908 que se inició el curso en nuestro colegio de El Bibio.
Todo
este duro trabajo no es en balde, lo desarrollamos con una gran ilusión y esperanza ya que la implementación de este método tiene una importante finalidad: que la educación de los alumnos de La Asunción de Gijón siga siendo un referente a pesar de haber pasado ya 100 años.